Ene 07 2011

“Gansos salvajes” de Mary Oliver

Publicado por admin en General

No tienes que ser buena.
No tienes que atravesar el desierto
de rodillas, arrepintiéndote.
Solo tienes que dejar que ese delicado animal
que es tu cuerpo ame lo que ama.

Cuéntame tu desesperación y te contaré la mía.
Mientras tanto, el mundo sigue.
Mientras tanto, el sol y los guijarros cristalinos
de la lluvia avanzan por los paisajes,
las praderas y los árboles frondosos, las montañas y los ríos.
Mientras tanto, los gansos salvajes, que vuelan alto
en el aire azul y puro,
vuelven nuevamente a casa.

Seas quien seas, por muy sola que te sientas
el mundo se ofrece a tu imaginación,
y te llama, como los gansos salvajes, chillando con excitación
– anunciando una y otra vez
tu lugar en la familia de las cosas.


Mary Oliver – Dream Work, 1986

No hay comentarios

Jun 04 2010

Entrevista a Mónica Garaycoechea en la contra de La Vanguardia

Publicado por admin en General

 El jueves, 3 de junio, salió en la contraportada de la vanguardia, la entrevista hecha a Mónica Garaycoechea.

 

“Soy la diosa Afrodita, soy jugosa y hago jugosa la vida”

 

Tengo 54 años, ¡me encanta mi edad! Nací en Madrid y vivo en Florida. Soy médico. Tengo un hijo. Estaba casada, triunfadora, hogar perfecto…, e insatisfecha. Hoy, reconciliada con mi feminidad, soy feliz. ¿Política? Evolución personal. ¿Dios? Yo prefiero descubrir a creer

 

¿Estoy ante una diosa?

En el interior de cada mujer palpita una diosa… pero olvidada. Por suerte, toda mujer puede rescatar a su diosa.

¿Lo ha hecho usted?

Estoy haciéndolo…, ¡y nunca como ahora me había sentido tan dichosa como mujer, tan a gusto en mi feminidad!

¿Qué le pasaba antes, Mónica?

Antes yo me avergonzaba de mi feminidad. Me incomodaban mis caderas, mi talle, mis pechos, mis curvas, mi útero, mis menstruaciones, mi sensualidad… Sentía antipático, ridículo y odioso lo propio de la feminidad.

¿Por qué cree que le pasaba eso?

Porque el pensamiento hegemónico –patriarcal– nos empapa a todos: lo femenino, pues, ha sido percibido como extraño, oscuro, inquietante y, por tanto, amenazante. ¡Y las propias mujeres nos hemos sentido violentas con nuestra natural feminidad!

¿Hasta qué extremo?

Hasta negárnosla. La lucha feminista, focalizada en la igualdad jurídica con el hombre, creyó que había que sacrificar feminidad.

¿Abomina usted del feminismo?

¡No! Lo agradezco, puesto que era del todo necesario. Pero hoy ya podemos reivindicar esa igualdad jurídica sin sacrificar por ello nuestra sensualidad femenina, nuestra originaria feminidad, nuestra esencia.

¿Aún hay mujeres que se niegan?

Mujeres arrastradas por su rol social ciegan la fuente de su feminidad para ser reconocidas por baremos de valores masculinos.

¿Qué les diría a esas mujeres?

Que frenen…, o las frenará la vida. Como a mí: yo era una mujer casada con un hombre de éxito, con un bebé hermoso, hogar agradable, reconocida profesionalmente como dentista, buenos ingresos, hacía de todo…, pero me sentía hondamente insatisfecha.

¿Qué le impedía ser feliz?

Había vivido desde niña de acuerdo con cierto guión: llegaría un hombre poderoso y rico y formaríamos una pareja maravillosa… Un cuento muy común. Que interpreté… hasta que me faltó algo.

¿Qué era?

Que no tenía nada que dar. ¡Sólo pedía! Lo fui descubriendo tras mi divorcio, sacudida traumática… que me despertó. Practiqué meditación zen, que me ayudó a desprenderme de mis lastres de racionalidad práctica… y empecé a vivir en el cuerpo femenino.

¿En qué consiste eso?

Sentí que había desdeñado mi feminidad como algo inferior, irracional y manipulador, yme apliqué en honrar esa feminidad. Y así conseguí tener algo que dar: ¡el regalo sagrado y divino de mi feminidad!

¿Y cómo da usted ese regalo?

Disfruto de las formas, celebro mis formas, siento y honro mi útero, soy consciente de su sabiduría, que es la de la naturaleza creadora… Siento a la diosa: he evaporado todo miedo a vivir, ¡me reconecto con el poderoso fluir de la vida! Estoy a gusto, así que ahora estar a mi lado es agradable. Eso es verdad. Y por eso imparto talleres para inspirar en las mujeres su feminidad, para que experimenten a sudiosa interior: danzamos, visualizamos, nos expresamos corporalmente, sanamos nuestra feminidad malherida… Y, ya féminas conscientes, identificamos y activamos nuestros arquetipos femeninos.

¿Qué arquetipos son esos?

En cada mujer predomina un arquetipo de diosa: saberlo nos ayuda a conocernos mejor… y a respetarnos entre mujeres. Es que, si no, ¡una mujer Atenea despreciará siempre a una mujer Afrodita…!

¿Las diosas de la mitología griega?

Atenea, Afrodita, Artemisa, Deméter, Perséfone, Hera, Hestia… Cada una de estas diosas griegas simboliza un aspecto de la feminidad. Y cada mujer las contiene a todas…, pero en cada mujer habrá siempre alguna de estas diosas que mande. ¡Así que conviene identificarla, ser muy consciente de ella!

¿Cuál manda en usted?

Afrodita, diosa de la sensualidady del amor, conectada a la belleza de la vida. Yo siento mucho, no soy nada reseca: soy jugosa y hago jugosa la vida.

¿Es usted –perdóneme– casquivana?

Lo sería una Afrodita inconsciente: se enamora del hombre inapropiado, se desenamora, se vuelve a enamorar de otro inapropiado…, y sufre. Yo no: soy Afrodita consciente, es decir, completa ya por mí misma.

¿Y cómo es la diosa Atenea?

La planificadora, empresaria, negociante, mental… Una mujer no consciente del predominio de su Atenea corre un riesgo: desconectarse de su propio cuerpo.

¿Y cómo opera la diosa Deméter?

Es la madraza cuidadora, acogedora, nutridora, protectora. Y la mujer no consciente de su Deméter puede acabar reduciendo su vida a sus hijos…, dañándose a ella y a ellos.

¿Y si manda la diosa Perséfone, qué?

La mujer será hipersensible, intuitiva, casi ingenua, encantadora, complaciente… y, si no es consciente de ello, fácilmente víctima.

¿Y qué tal se porta Artemisa?

Es defensora de débiles y sanadora, muy independiente: la mujer consciente de su Artemisa es sabia. Pero, si no lo es, puede acabar por olvidarse de entregarse al amor.

¿Y qué me dice de la diosa Hera?

Hace de una mujer la esposa ideal (en su rol social de lealtad intachable), pero corre un riesgo: olvidarse de nutrir al hombre que hay en su marido. Y este hombre, claro, acabará encontrando una Afrodita por ahí…

 

 

No hay comentarios

May 28 2010

Entrevista a Jean Shinoda Bolen, autora de Las Diosas de cada mujer.

Publicado por admin en General

JEAN SHINODA BOLEN, … MUJER, DOCTORA, BRUJA…  

Jean Shinoda Bolen tiene 68 años.

Es de familia japonesa y nació y vive en Los Ángeles.
Es doctora en Medicina, analista junguiana y profesora de Psiquiatría en la Universidad de California. Esta divorciada y tiene dos hijos.

Todo lo que ha aprendido lo ha explicado en sus más de treinta libros.
En El millonésimo círculo nos propone que formemos círculos de mujeres. “Un círculo digno de confianza tiene un centro espiritual, un respeto hacia los límites y una poderosa capacidad de transformar a las mujeres que lo constituyen.” Pero llega más lejos cuando dice que los círculos de mujeres pueden acelerar el cambio de la humanidad. Está convencida de que la era patriarcal toca a su fin.
 Cree que Iraq es Vietnam repetido una y otra vez, y que es una pena que tengamos que aprender a través de tanto sufrimiento.
 Dice que la espiritualidad une y las religiones dividen.

 

ENTREVISTA:

-¿Quejarse es perder el tiempo?

-!Claro!

-Hay mucho que aprender…

-Por eso a mi me interesan las mujeres maduras, con humor y activas. A partir de los 40 años empieza lo mejor si eres capaz de darte cuenta de la cantidad de cualidades potenciales que hay dentro de ti. Entonces te entran ganas de convertirte en bruja.

-No se yo…

-Se lo diré de otra manera: una bruja es una persona con poder personal.

-Eso me gusta.

-Las brujas sabias dicen la verdad con compasión, y no comulgan con lo que no les gusta, pero no tienen la rabia de las mujeres más jóvenes. Algunos hombres excepcionales pueden llegar a ser brujas, los que tienen compasión, sabiduría, humor y no están supeditados al poder.

-¿Algo más?

-Sí. Las brujas sabias son capaces de mirar hacia atrás sin rencor ni dolor; son atrevidas, confían en los presentimientos, meditan a su manera, defienden con firmeza lo que más les importa, deciden su camino con el corazón, escuchan su cuerpo, improvisan, ni imploran, ríen, y tienen los pulgares verdes.

-¡…!

-Quiero decir que tienen mano con las plantas. Y también con los animales. Primero aprenden a amar lo que hacen, luego alientan a otros al crecimiento. Saben reconocer lo frágil y lo que tiene valor, y también lo que debe ser podado.

-¿Hay que esperar a la vejez para ello?

-Cuanta más edad, más camino aprendido. La observación compasiva de la vida de los demás te enseña mucho, y las mujeres sabias se pasan mucho tiempo observando. Algunas mujeres, muy pocas, son sabias a partir de los 30 o 35 años; esas a los 60 son increíbles.

-¿Qué nos quiere transmitir?

-Que las mujeres tienen la oportunidad de cambiar el mundo en las próximas décadas. Pero que si no lo hacen ya, probablemente ya no lo harán.

-¿Por qué dice eso?

-Tras el extremo feminismo de los 70, ahora el péndulo se haya en el centro por eso tenemos que aprovechar este momento. Las mujeres que se lo permiten pueden hoy llegar al equilibrio, a ser completas, fuertes y vulnerables al mismo tiempo.

-¿Un camino colectivo?

-Por supuesto. No tengo la menor duda de que un pequeño grupo comprometido puede cambiar el mundo. En realidad, así ha sido hasta ahora.

-¿Y cuál es el secreto para lograrlo?

-El millonésimo círculo. Yo aliento a las mujeres a formar círculos que tengan un componente espiritual. Simplemente escuchando los problemas, anhelos y miedos de otras mujeres y contando los tuyos, adquieres fuerza.

-Perdone, pero por qué en un círculo.

-Cuando uno está sentado en círculo y en silencio se da cuenta de que hay una conexión espiritual con poder transformador. Yo pertenezco a uno desde hace 18 años: encendemos una vela, guardamos silencio, contamos lo que nos preocupa, debatimos, y juntamos nuestras energías con un propósito.

-¿Convocan el poder interior?

-Interior y exterior. La espiritualidad, la física cuántica y el budismo dicen lo mismo: Todo y todos estamos interconectados y por tanto lo que cada uno haga influye en el mundo. Los círculos de mujeres transforman el mundo a través de la activación del campo mórfico de la teoría de Rupert Sheldrake.

-¿El centésimo mono?

-Sí, este biólogo desarrolló la hipótesis de que cuando una masa crítica de monos llega a un determinado conocimiento, este se transmite de forma intuitiva e instantánea a todos los miembros de su especie.. Del mismo modo, un número crítico de círculos de mujeres puede activar las cualidades femeninas tan necesarias para que el mundo cambie.

-¿Porqué no círculos mixtos?

-Entre mujeres hay una conexión natural. Algunos estudios evidencian que cuando una mujer que sufre estrés habla con otra mujer, ambas liberan la hormona de la maternidad que provoca que el estrés descienda.

-Curioso..

-Si las mujeres estuvieran implicadas en los procesos de paz, todo sería más fácil, ¡pero si los que la negocian son machos alfa…!

-¿Qué ocurre cuando se encuentran un hombre y una mujer estresados?

-Cuando un hombre estresado se encuentra con otro, segregan testosterona, que provoca huída o enfrentamiento. Pero si ese mismo hombre se encuentra con una mujer que le comprende, una bruja sabia, su adrenalina baja y su autoestima sube. Y basta solamente con que se siente a su lado.

-Es bonito eso que dice.

-Estamos llenas de recursos poderosísimos a los que no prestamos atención, como por ejemplo el conocimiento intuitivo. Estos conocimientos se pueden desarrollar en los círculos.

-¿Que camino interior propone?

-Sea auténtica, sea consecuente con su persona interior y averigüe qué quiere hacer con su preciosa vida. Desde fuera intentarán contestar por usted a las preguntas esenciales, no lo permita. Desvele qué tipo de arquetipo domina en usted.

-¿A qué se refiere?

-Sus patrones internos, que yo resumo en siete arquetipos de diosa. Cada mujer tiene dos o tres dominantes, que van desde la autónoma Artemisa y la fría Atenea, hasta la nutritiva Deméter, la creativa Afrodita, o Hera, la diosa del matrimonio. (Nota de la redacción: Podéis hacer este trabajo con su libro Las diosas de cada mujer)..

-No será tan simple.

-No. Pero si podemos llevar una vida en la que el arquetipo dominante y nuestro rol en la vida coincidan, nos sentiremos satisfechas.
Fuente: Entrevista publicada en La Vanguardia

LIBROS DE JEAN SHINODA BOLEN:

• Las diosas de cada mujer. Editorial Kayros. España.
• Las brujas tienen pulgares verdes. Editorial Kayros. España.
• Llamado urgente a las mujeres. Editorial Kayros. España.
• El millonésimo círculo. Editorial Kayros. España
.  La Voz de la Arboleda Número 1 – Beltane – mayo de 2007

No hay comentarios

Sig »